Asegúrese de que su preciosa sortija de platino esté en perfectas condiciones, siguiendo las indicaciones y medidas facilitadas por la joyería en cuanto a limpieza y mantenimiento.
Guarde las joyas por separado, en un joyero o dentro de una funda de gamuza de manera que otras joyas no las rayen.
Guarde sus mejores alhajas en un lugar seguro y recuerde asegurarlas de modo suficiente. Si no está seguro sobre el valor de sus joyas llévelas a la joyería más cercana para una evaluación.
Limpie sus alhajas de platino periódicamente. Ello asegurará su buen aspecto y ayudará a que se mantengan durante mucho tiempo.
Limpie el platino tal como limpia sus mejores alhajas: utilizando un producto envasado para limpiar las joyas o bien dejándolas en una solución ligera de jabón y agua caliente y secándolas con cuidado con un paño suave.
De vez en cuando haga limpiar sus joyas de platino por un profesional. Para la joyería de platino con gemas, asegúrese de hacerlo cada seis meses.
Busque un joyero cualificado para las reparaciones, los ajustes de tamaño, y para pulir y limpiar.
Asegúrese de que su joyero disponga de un colaborador especializado en el ramo del platino.
Lleve su alhaja de platino a un joyero cualificado para pulirla si aparecen rayas evidentes. Todos los metales preciosos pueden ser rayados y el platino no es una excepción. En todo caso, la raya en el platino es simplemente un desplazamiento del metal, por lo que no pierde su volumen.
Sabemos que, con el pasar del tiempo, el platino desarrolla una pátina natural pero mucha gente prefiere un aspecto de "recién pulido". De ser así, puede llevar su joya a un joyero cualificado para pulirla de nuevo y para darle mayor brillo.
No lleve puesta su alhaja de platino al limpiar su casa, cuando cuide su jardín o realice trabajos pesados o manuales.
No use lejía u otros productos abrasivos cuando lleve puesta sus joyas de platino. Si bien los mismos no pueden dañar el platino, los productos químicos pueden modificar el color de los diamantes o de las piedras preciosas.