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La Reseña

Gianmaria Buccellati  

La Reseña

Buccellati: en síntesis, es la moderna excelencia del arte de la orfebrería que se inspira en la tradición. Su gran notoriedad llega a principios del siglo XX con Mario Buccellati, el padre de Gianmaria y pionero del arte de la buriladura. El "estilo Buccellati", único en el mundo, tiene un éxito enorme entre la clientela más exclusiva, entre la que destacan las Casas Reales de Italia, Bélgica, España y Egipto, así como el Vaticano. Antes de la segunda guerra mundial, Mario abre tiendas en Roma y Florencia y, después del conflicto, también en Nueva York y Palm Beach. En el momento de su muerte, en 1965, sus cuatro hijos mayores asumen la dirección de la casa y permanecen unidos hasta 1969, año en el que se separan. Gianmaria continúa dirigiendo los talleres que producen joyas y platería; a principios de los '70 abre unos puntos de venta Buccellati en las localidades internacionales más prestigiosas. Las alhajas y la plata Buccellati aún se producen en pequeños talleres artesanos altamente cualificados.  Hoy son más de 250 trabajadores y muchos de entre ellos son hijos y nietos de los artesanos que trabajaron para Mario. Gianmaria, junto a su hijo Andrea, continúa con la tradición familiar, ideando personalmente cada objeto.

Gianmaria Buccellati

Gianmaria Buccellati, el artífice de los sueños: una gran técnica, una gran experiencia y, por encima de todo, una gran pasión. ¿De qué manera se conjuga esta pasión  con el platino?
La pasión es ese fuego interior que siempre me ha impulsado a trabajar y trabajar  sin cesar. Ahora podría disfrutar más de la familia o de algún hobby, pero aquí estoy. La emoción que me produce idear, diseñar y, al final, ver realizada mi joya es algo sin igual. Me fascinan las técnicas de elaboración, al igual que las piedras particulares y los metales, de los cuales, sin lugar a dudas, el platino es el más noble. El efecto que crea el platino es realmente muy bello y no requiere "tratamientos", como el oro blanco, que tiende a oxidarse y, por ello, es preciso someterlo a baños de galvanización como el platinado, técnica más conocida con el nombre de rodiado. El platino es bello tal y como se da en la Naturaleza.

Su abuelo Contardo, en el siglo XVIII, abrió una joyería en Vía degli Orafi (hoy, Vía Orefici, o Calle de los Orfebres). Con Usted la firma ha protagonizado una gran expansión, que la ha llevado desde Italia al extranjero. Y hoy es posible dar con ella en las localidades de veraneo más sugestivas y en las ciudades más importantes. ¿Qué papel ha desempeñado el platino en esta expansión? ¿Cuándo nació la primera joya de platino de Buccellati?
¿La expansión? Según mi parecer, o uno logra asentarse sus reales en los lugares más bonitos del mundo, o se queda en su casa. Fuera de bromas, en mi expansión, el platino ha desempeñado un papel constante. Sobre todo, en ciertos trabajos de primerísima calidad, lo uso con placer y con cierta regularidad. Pero, en realidad, el primero en usarlo fue mi padre, Mario, quien realizó unas joyas de platino maravillosas. Como era un creador sumamente talentoso, ideó algo de lo más raro, a saber: la aleación de plata y platino, que bautizó con el nombre de "plata platinada". Era ésta una aleación propiamente dicha, que constaba de un 11% de platino y de un 80% de plata, mientras que el resto era de cobre y oro. En realidad, a mi padre le gustaba complicarse la existencia, ya que fundir juntos dos metales, de los cuales uno se funde a 800 grados, mientras que el otro, esto es, el platino, lo hace a 1800, pues, era dificilísimo. Su objetivo consistía en obtener un metal que no se oxidara y conservase el color de la plata. Con la plata platinada, mi padre realizó un sinfín de joyas, dando muestras de una gran capacidad y de su gran inventiva.

¿En su colección particular, cuántas joyas de platino hay?
En mi colección particular, están los objetos "de museo"; las que yo realicé a lo largo de mi vida. En el año 2000, mi "Colección de Museo" se exhibió en la Smithsonian Institution de Washington y en otros museos norteamericanos, durante estos últimos años. Por cierto, fue una gran satisfacción, pero, como se suele decir, ya "es agua pasada". Yo soy así, miro siempre adelante.

¿Cuál es la joya de platino a la que le tiene mayor apego?
Sin duda, al broche Nudo de Amor que presenté en Florencia, en el marco de la exposición del Platino, el año pasado. No es retórica: la había acabado en esos días y, en mi opinión, más allá del valor intrínseco que le otorgan el platino, los brillantes incoloros y los fancys amarillos, en Nudo de Amor se aprecia toda mi pasión por los acabados. El esmero, en cada detalle. La especificidad de las técnicas de realización empleadas. Entre otras cosas, está completamente grabado. Se trata de un objeto de gran valor, al que le tengo un apego especial, por todo el amor que puse al pensarlo y realizarlo.



¿Cómo y cuándo decidió que ESA joya iba a ser de platino?
Utilizo el platino, en función del diseño que ejecuto y de la joya que tengo que realizar. El platino me fascina porque es el más maleable de todos los metales y se deja trabajar, en mis manos, con gran docilidad. Para una joya "llena", a la que quiero darle cierto movimiento, no hay nada mejor que el platino. Cuando lo diseñé, como yo diseño todas mis piezas en blanco y negro y en tamaño natural, pues, decidí que el metal perfecto para esa pieza era el platino. El Nudo de Amor que presenté en Florencia, en mayo de este año, tiene toda una serie de volutas y de partes llenas, que quedan perfectas en platino. Como el collar de lágrimas de esmeralda que creé, y el anillo a juego. La relación joya de gran valor-diseño-construcción es tal que el único metal que se puede emplear es el platino. Por ejemplo, el anillo es de un valor tan elevado, que se puede lucir sólo en ocasiones particulares. Por ello, al utilizar el platino, insuflo en mis joyas cierta nobleza. Por otra parte, ¿hay trajes de noche de algodón? El platino es la seda, el brocato, el chifón de la joyería.

Usted trabaja con artesanos, depositarios de "secretos" que pasan de generación en generación. ¿Los que trabajan el platino hicieron cursos especiales?
Para trabajar el platino hay que ser muy habilidoso en todo lo atinente a la soldadura, que es la tarea más difícil. Pero todos mis artesanos son excelentes y trabajan gustosos con el platino. Es un reto que ganan siempre.

¿Cómo imagina que serán sus próximas joyas de platino?
¡Ya estoy haciéndolas! Son un broche y un anillo. He escogido el platino porque es pastoso y dúctil, y por el valor elevado que otorga a la joya. Y claro está, debido al resultado estético final.

El platino, una joya de Buccellati y una mujer: ¿qué joya y qué mujer?
Yo no tengo un ideal de mujer. Todas las mujeres son guapas, cuando expresan su feminidad y su gracia. Hoy todas se parecen, desde las reinas de belleza hasta las chicas de la tele. Hay muchos estereotipos. Yo creo que la verdadera belleza de una mujer reside en su alma y se expresa a través de su mirada, con una sonrisa, con el gesto de la mano. Sin embargo, en una mujer con estilo la belleza no es lo fundamental. ¿Y qué es, pues? Es la cultura, el ser una persona refinada, su distinción. En este mundo lleno de ombligos al viento y de borceguíes llenos de tachas y remaches, hay mucho mal gusto. Pero fíjese que para mí, a esta edad "venerable" y con la experiencia que tengo, el tema se transforma en una cuestión estética. Una mujer que deja adivinar sus formas, enfundada en un traje recto de color negro, adornándose con un bonito broche de platino y piedras preciosas, con un motivo floral: ésta es mi imagen de la mujer Buccellati.

¿A su mujer y a su hija les gustan las joyas de platino?
Mi mujer es una persona discreta. Ciertamente, le gusta lucir sus joyas, incluso las de platino que yo le regalé, pero no creo que le cause alegría que yo revele sus gustos. En cambio, mi hija María Cristina es más propensa a enseñar, a lucir sus joyas. La joya de platino que usa más a menudo es un anillo con un diamante tallado en forma de corazón, que creé especialmente para ella. Y claro está, eso me hace muy feliz.